“El temblor del héroe”, una novela sobre la ética del cuidado

El temblor del héroe, de Álvaro Pombo, sigue cosechando buenas críticas y la cálida respuesta del público, enamorado de esta extraordinaria obra sobre la cobardía y la indiferencia. Si queréis compartir vuestras impresiones sobre la lectura o vuestras pasiones culturales y literarias con el autor cántabro, acudid esta tarde a la librería Alberti (C/ Tutor, 57) de Madrid. A las 19.30, Ernesto Calabuig presentará junto al escritor la novela ganadora del Premio Nadal de Novela 2012.

Hasta el momento os dejamos con una entrevista realizada por el periodista  Esteban Martín (@emartinp).

 

La palabra aristotélica kairós significa una ocasión oportuna. La vida de Álvaro Pombo  (Santander 1939) está puntuada por tres momentos oportunos: el primero fue en el Colegio San José de Valladolid cuando conoció con 16 años a José María Cagigal. El fundador del INEF creyó firmemente en el talento literario de un joven nervioso que se comía las uñas y suspendía física y matemáticas, cuando aquel talento era casi inexistente. Cagigal fue para Pombo un generador de talento, que es la expresión que usa José Antonio Marina para definir la función esencial de las escuelas.

Un segundo momento afortunado de la vida de Álvaro Pombo fue conocer con 19 años a José Antonio Marina en el Colegio Mayor Aquinas de Madrid. José Antonio fue el gran inspirador cultural de Álvaro Pombo y aún es una figura mayor en su vida.

La tercera gran figura de la vida de Álvaro Pombo es Ernesto Calabuig, un joven escritor al que conoció con 53 años, medio fondista, de 44 años de edad, casado y con dos hijos, que comenzó siendo un compañero deportivo de Álvaro Pombo –gracias a él dejó de fumar-, y ahora es una inspiración intelectual y también ética. Ernesto representa la ética del cuidado para Álvaro Pombo.

Sin estas tres figuras, posiblemente, encontraríamos un personaje mucho más empobrecido que el brillante Álvaro Pombo que conocemos y que ganó en enero el Premio Nadal de Novela 2012 con El temblor del héroe.

(c) Xavier Torres

UNA ESCRITURA TENSA Y VIBRANTE

El temblor del héroe narra la historia de Román, un catedrático jubilado al que invade la nostalgia de los días luminosos de la pedagogía en que fascinaba a sus alumnos despertándoles el amor por el saber y ayudándoles a alcanzar una vida más noble y más alta. Entre sus antiguos alumnos están Elena y Eugenio, una pareja de médicos a los que todavía trata y con los que ha establecido complejas relaciones en lo intelectual y en lo sentimental. Por otra parte, halagado por el interés hacia su persona que demuestra un joven periodista, Héctor,  permite que este entre en su vida sin sospechar que el pasado torturado del nuevo personaje le atrapará en una situación en la que es incapaz de tomar decisiones, de comprometerse con el drama al que asiste.

Enhorabuena señor Pombo por el Premio ¿está contento?

Estoy muy contento porque este es el mismo premio y el mismo lugar donde en 1945 Carmen Laforet ganó el mismo premio con su novela Nada. Da la casualidad que esa novela ha sido una de las novelas españolas más importantes de mi vida. La leí muy joven, cuando tenía 16 años, y fue José María Cagigal quien me habló de esta novela y me hace mucha ilusión que 67 años después yo haya ganado el mismo premio.

Román es uno de los personajes principales de su novela. ¿Representa este profesor de filosofía jubilado la decadencia de nuestras aspiraciones con el paso del tiempo?

Sí, Román, que es nominalmente el héroe del relato, sin embargo funciona en realidad como uno de los dos antihéroes, el otro antihéroe es Bernardo, el héroe auténtico se llama Héctor, tiene nombre de héroe pero es un joven e insignificante periodista que es quien realmente se hace responsable de la situación.

El personaje de Bernardo se desliza por su novela sin enraizar con nada ni con nadie ¿es una crítica a la sociedad actual que Baumann denomina líquida?

Sí, definitivamente sí. Bernardo es una encarnación del mal, un mal perfectamente consciente de sí mismo y consciente de la irrelevancia del mundo. Para Bernardo, como diría Shakespeare, ‹‹There is nothing serious inmortality››, no hay nada serio en la mortalidad. Es una crítica de la falta de sustancia, frase que yo usé en el año 77 para describir una situación parecida a la que Baumann describe ahora como la sociedad líquida.

En un momento tan pesimista como el actual ¿por qué fracasa el héroe? Héctor se compromete a suerte o a muerte con un amigo ¿no podía usted haber hecho un elogio del compromiso con el triunfo de Héctor?

No he querido hacer un triunfo del héroe sino hacer ver al lector las contradicciones irreconciliables, a veces, de la finitud y de la mortalidad. Esta es una novela donde no se evitan los conflictos y lo que está en su base y en la de muchas de mis novelas es una discusión con Hegel:  “El verdadero curso del desarrollo dramático consiste en la anulación de las contradicciones en cuanto tales, en la reconciliación de las fuerzas de la acción humana que alternativamente intentan negarse entre sí en conflicto mutuo”. Yo niego que eso que Hegel describe sea lo que verdaderamente ocurre en la vida humana.

Tengo una visión trágica, no reconciliada de la vida humana. Mis personajes son personajes no reconciliados o que encuentran dificultades para ello. El mundo de la reconciliación está basada en el Amén, en el así sea, y yo vivo en un mundo dramático en el que estamos en el filo de la fortuna. El bien es frágil y para que se fortalezca es necesaria nuestra voluntad. Nosotros somos la divina providencia y nosotros tenemos que hacer el bien.

De acuerdo, pero si usted cree que la reconciliación es imposible, y aún haciendo el bien podemos fracasar ¿por qué habla sobre el cuidado a los demás?

En una realidad no reconciliada, los seres humanos tenemos que actuar como si la reconciliación fuese posible y solo es posible si ponemos voluntad de responsabilizarnos de los demás y cuidarlos.

Entonces ¿con esta novela usted invita al lector a que haga todo lo posible por obrar bien si puede?

Sí, invito a los lectores a que hagan el bien. Y aprovecho esta ocasión para recomendarles el libro de Martha Nussbaum que se titula La fragilidad del bien, subtitulado fortuna y ética en la tragedia y la filosofía griega.

El temblor del héroe es una novela sobre los mecanismos del engaño, especialmente ultrajante cuando se trata de relaciones entre desiguales. En palabras del propio Álvaro Pombo, es “una crítica de la banalización del mal que caracteriza nuestro tiempo, en una de sus caras más hirientes: la insensibilidad ante el dolor ajeno y las trágicas consecuencias del pasar por el mundo resbalando por su superficie, sin sentirse nunca concernido con nada”.

 

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