Años de prosperidad, una radiografía de la economía china

China tiene 1.350 millones de consumidores potenciales. El gigante asiático no sólo ha reescrito las reglas del juego de la economía internacional, sino que sencillamente ha impuesto de nuevas para el mundo occidental.

En Años de prosperidad, un fallo del sistema económico mundial, permitirá a los gobernantes chinos reformular el país y convertir el mercado interno en su mayor baza para lograr un desmesurado crecimiento, de hasta un 15% en plena recesión mundial.

De este modo, en apenas un mes, el Partido Comunista desarrollará un plan estratégico para aprovechar el cataclismo de la economía mundial en su propio beneficio y dar comienzo a la era de prosperidad y gloria de China. Sin embargo, el precio a pagar será alto: el olvido, la sin memoria.

“Era como si un agujero negro hubiera absorbido los recuerdos de manera colectiva.”

Para el protagonista de la novela, Lao Chen, en los últimos años, desde el inicio de la llamada nueva era de la prosperidad y gloria de China, no es sólo que la ciudadanía haya dejado de criticar al gobierno, sino que además se muestra satisfecho con todo.  Excepto los protagonistas, nadie recuerda los grandes disturbios, el pánico que se produjo cuando se acabaron los víveres en las tiendas, de que las fuerzas de seguridad llevaron a cabo una campaña indiscriminada contra la delincuencia, tras el cataclismo económico mundial.

A través de esta obra, el autor busca acercarse a toda una generación de jóvenes chinos que inmersos en la nueva era de consumismo, en un estado de “tranquila euforia”, en un “colocón descafeinado”. Una generación que apenas sabe nada  de la auténtica Historia, que vive completamente desinformada, controlada, censurada… En la actualidad, se pregunta Koonchung, ¿quién recuerda lo ocurrido en 1989 en la Plaza de Tian’anmen? China después de 1988 pasó directamente a 1990.

“Entre un infierno bueno y un paraíso falso, ¿qué elegiría la gente?”

Para el autor-protagonista, que se unen en una misma voz en muchos momentos de la narración, ninguna sociedad puede sobrevivir sin idealistas y menos aún la China moderna. Solo hay que pensar en todas las personas que se encuentran actualmente en prisión o bajo vigilancia del gobierno: idealistas incorregibles, recuerda el escritor. Sin embargo, el pueblo consiente y lo hace para garantizar la estabilidad social y económica del país.  Como siempre ha sido en tiempos de crisis. No hay nada como el caos, el miedo, el desorden, la desafección… para que una sociedad acepte de buen grado el gobierno de una dictadura, prometiendo obediencia al Leviatán.

Como narra el autor, tal es el abandono popular a la voluntad del Partido, que la ciudadanía de Años de prosperidad acepta sin rechistar la Hoja de Ruta hacia la Prosperidad que propone el Gobierno. Un decálogo que reúne medidas entre las que destaca, por ejemplo, la obligación a las familias a gastar el 25% de sus ahorros para estimular la economía.

A lo largo de Años de prosperidad, se dibuja una China como la locomotora de la economía mundial; el banco que fía a la primera potencia mundial, Estados Unidos; la metrópoli que conquista territorio en África (Angola les suministra petróleo) y Asia Central (Rusia, gas) para asegurarse recursos naturales; el mayor mercado interior del mundo, casi independiente de las exportaciones; el actual exponente dela Doctrina Monroe americana (“America para los americanos”); el puño cerrado político y la mano abierta económica; la nueva potencia de consumo; el país de la falsa riqueza. La China de hoy ha encontrado la mejor opción en el mundo real, asegura Chan Koonchung.

Disidencia literaria y amorosa

“Pero ¿por qué no había podido escribir una sola frase todavía? La respuesta es porque mi vida era demasiado tranquila, demasiado previsible. Era feliz, no tenía preocupaciones de ningún tipo y no sentía presión alguna. Dicho de otra manera, le sobraba felicidad. ¿Y quién podía hacer que dejara de ser tan “tan” feliz? Muy fácil: Xiao Xi”.

A modo de monólogo interior, diario íntimo y crónica documental, Años de prosperidad ahonda en la denuncia, pero también reflexiona sobre la necesidad de la amistad y el amor para la supervivencia del hombre.

Lao Chen es periodista y escritor, incapaz de escribir una sola frase, según él, por una sobredosis de felicidad. En la madurez de su existencia, tiene dos objetivos: volver a escribir una novela y localizar el tardío amor de su vida.

Vive en una urbanización pekinesa llamada Villa de la Felicidad de Pekín. Le gusta que todo el mundo, especialmente las mujeres, tengan una buena impresión de él, que lo vean como un hombre de mundo, experimentado y sensato y con vastos conocimientos. Taiwanés de nacimiento, ha vivido y trabajado mucho tiempo en Estados Unidos. De ahí, seguramente su pasión por Starbucks y su bebida favorita: el té Oolong latte con leche. En la Gran Manzana, trabajaba en un modesto diario llamado Huabao y escribía novelas por encargo. Al poco tiempo, se mudó a Hong Kong y trabajó en un periódico cultural llamado Lianhebao mientras daba rienda suelta a su pasión literaria y escribía varias novelas de éxito, desde policíacas hasta inspiracionales.

Sin embargo, Lao Chen es incapaz de escribir una línea. Triste y decaído, recupera el contacto con Xiao Xi, una compañera de facultad de la que estuvo enamorado y que ahora se esconde en el restaurante de su madre, perseguida por el aparato represor del Partido Único. Sus ideales, sus ansias de libertad y su disidencia activa la han convertido en una paria de la sociedad, hasta el punto de ser considerada un “enferma mental”. Huidiza y miedosa, se esconde tras pseudónimos en la red, pero la insistencia de Lao Chen, con ayuda de un viejo conocido, la descubrirá en una comunidad cristiana del interior del país.

Juntos, y con la ayuda de otros disidentes, lograrán dar con la verdad, y tras el secuestro de un miembro del Gobierno con el que Lao Chen comparte reuniones sociales, conocerán los auténticos planes del gobierno: adormecer a la ciudadanía a través de una droga vertida en las depuradoras de las ciudades y pueblos para mantener un pueblo sumiso, callado… y aparentemente feliz.

En Años de prosperidad, el autor se mimetiza con su protagonista y ambas voces parecen dialogar en una búsqueda de verdades, ideales perdidos y respuestas a interrogantes vitales.

Este es un pequeño ensayo sobre la situación económica de China, un interesante estudio sociológico sobre la evolución de la ciudadanía del país de los últimos años, un compendio de los principales acontecimientos políticos de la región asiática y una reflexión moral y ética sobre la libertad y la verdad. Pero, sobre todo ello, esta es una historia de soledades compartidas.

Chan Koonchung nació en Shangai pero creció en Hong Kong, donde cursó una parte de sus estudios universitarios, completados en la Boston University. Fue reportero para un periódico inglés en Hong Kong y posteriormente, en 1976, fundó el magazín mensual City, que ha dirigido durante 23 años. Además de trabajar como periodista y escritor, también participa activamente en la producción de películas, tanto en Taiwán y Hong Kong como en China. Es uno de los fundadores del grupo ecologista Green Power y ha sido miembro del consejo directivo de Greenpeace International entre 2008 y 2011.

“Si pretendes engañar, no serás ni un auténtico intelectual ni mucho menos un escritor. Sólo si te implicas en la búsqueda de la verdad. Siempre tienes que darle al público la verdad. Es tu deber como escritor.” Chan Koonchung en Time Out

Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.
Para dejar un comentario tienes que validarte en la parte superior o registrarte en Planetadelibros.com