Entrevista con Sonia Laredo, autora de Y entonces sucedió algo maravilloso
La solapa del libro cuenta que Sonia Laredo es un seudónimo de una mujer relacionada con el mundo literario. Brianda, la protagonista, es una editora de éxito… ¿Hasta que punto está presente en la novela tu experiencia profesional? ¿Qué representan los libros en tu vida? ¿Te han ayudado los libros a vivir como Brianda y Lorenzo, el librero?
Mi experiencia profesional, al igual que la de Brianda, tiene que ver con el mundo editorial, que conozco de primera mano. Es un sector de los más vivos, refinados e interesantes, y de los más nobles, que quepa imaginar, pese a las muchas críticas a menudo injustas que recibe. No he retratado exactamente mis vivencias en esta novela, pero los libros representan en mi vida lo mismo que en la de Brianda: han sido las
balizas que han guiado, y continúan haciéndolo, el viaje de mi existencia.
Brianda se ha inventado un juego y usa los libros como lo haría una echadora de cartas, sólo que en este caso cada libro le señala un camino lleno de sabiduría, no de incertidumbre. Yo misma inventé ese juego hace años, para mi propio provecho, y también lo he jugado cuando la vida me parecía confusa y no sabía hacia donde dirigirme. Se lo recomiendo a cualquiera: no hay nada que perder y sí mucho que ganar.
Y entonces sucedió algo maravilloso es una novela que cree en la magia de las segundas oportunidades. ¿Crees que es importante escuchar al corazón y que posiblemente vivimos rodeados de mucho ruido?
No es ruido: ¡es un escándalo! No es posible vivir en paz cuando estamos rodeados de esta atronadora nada, por eso resulta recomendable bajar el volumen y mirar hacia dentro. Hacia uno mismo, a lo esencial que nos mueve y nos da energía, a las cosas que de verdad importan. Resulta muy fácil dejarse llevar por un clima de opinión, de euforia o de desazón, de pánico…, pero lo importante sigue siendo, como diría el sabio, conocerse a uno mismo. No es posible conocer el mundo si no nos conocemos a nosotros mismos. Y las segundas oportunidades siempre son las mejores porque significan que hemos aprendido algo de nuestros fracasos. Quien no fracasa al menos una vez no tiene ocasión de crecer.
En la nueva vida de Brianda la acompañan los filósofos, narradores, ensayistas, poetas y los libros… ¿Ayudan los libros a encontrar respuestas? ¿Hasta que punto crees que las lecturas nos acompañan en nuestro día a día? ¿Qué libros han influido más en tu vida?
Por mi parte, puedo decir que las únicas respuestas valiosas que he encontrado en la vida me las han dado los libros y, lo que es más importante, los libros me han ayudado a hacerme las preguntas adecuadas.
Conozco a algunas personas que no leen y, por mucho que se esfuerzan, aunque intentan llenar su alma con “cosas”, todo se derrama de su interior, se escapa y se pierde. Los libros son la magia de la especie. La escritura nos ha elevado tanto como aprender a caminar erguidos, si no más.
En mi vida han influido ciertos libros, algunos se mencionan en la novela, otros no porque son muchos, cada día más. Es mi manera de ser una persona acaudalada: puede que no tenga dinero, pero mis lecturas me han hecho rica de verdad.
Brianda, la protagonista, rompe de manera forzosa con su realidad cuando la despiden del trabajo. ¿Crees que es mejor esperar que la vida te traiga los cambios o debes ser tu quien los precipites?
Lo que creo es que no hay que tener miedo al cambio; el cambio es oportunidad, transformación, el empuje y la fuerza que a veces no somos capaces de imprimirnos a nosotros mismos. Si la vida no nos obligara a salir a la calle y luchar por sobrevivir, por ser dignos, quizás nos encontraríamos apáticos y desmotivados, maltratando nuestro cuerpo y nuestro espíritu con la inacción y la desidia. Si la vida pone un río en nuestro camino, hay que construir un puente para poder cruzarlo. Cuando lo hagamos descubriremos, con sorpresa, que nos hemos convertido en mejores personas.
¿Eres consciente de que leyendo Y entonces sucedió algo maravilloso descubres una nueva manera de acercarte a los libros? Es como si quisieras decir al mundo que el acto de la lectura supone mucho más en nuestras vidas que pasar un buen rato…
El acto de leer es el más profundo ejercicio intelectual que puede experimentar la mente humana, por eso los primeros textos eran sagrados: se sacralizó la escritura y la lectura porque tienen algo de divino, que nos eleva de nuestra condición. No sólo sirve para pasar un buen rato, efectivamente, aunque si resulta que, además, leer nos proporciona placer y evasión… ¡qué maravilla!
Mientras escribías esta novela tan llena de libros, lectores, escritores… ¿pensabas en como te gustaría ser leída? ¿Todo escritor sueña con encontrar un librero y un lector como Lorenzo y Brianda?
Bueno, yo soñé con ellos y por eso están en mi novela. No pienso en cómo me gustaría ser leída porque eso es algo imprevisible, la experiencia lectora es creativa, cada lector completa a su manera el sentido del texto, si no fuese por el lector no serviría de nada el trabajo de los escritores. Ser lector es, según mi punto de vista, más importante que ser escritor.
Locus Docendi es mucho más que una librería, a veces parece un santuario donde se rinde culto a los libros, otras un lugar donde acudir en busca de respuestas… ¿Conoces algún lugar parecido?
Sí, he conocido librerías así, espacios privilegiados y encantadores donde el saber resplandece, que tienen una cierta luz, un ambiente propicio y, sobre todo, unos dueños de alma sensible y generosa. Se pueden encontrar por todo el mundo. Mientras haya libreros como don Lorenzo, seguirán existiendo, por fortuna. 
Los cuentos llenos de emoción y lecciones de la vida son claros protagonistas de la novela ¿Por qué son los cuentos algo maravilloso?
Porque enseñan a vivir a los niños y a la gente sencilla, que somos la mayoría, porque sus protagonistas son los mismos a los que van dirigidos: el campesino, el cazador, la persona corriente que sueña con su gran oportunidad…
Nuba, el pueblo donde la protagonista se refugia, no existe. ¿Por qué no has querido situar la novela en un lugar en el mapa? ¿Crees que cada lector dibujará en su imaginario un escenario para la historia de Brianda?
Nuba no existe, pero sí hay lugares igual de hermosos y cargados de magia. A veces los pasamos de largo, o
vivimos en ellos y no somos capaces de fijarnos en todo su esplendor, de apreciar sus posibilidades, que son las mismas de nuestra vida. Yo creo que cualquier lector de la novela dibujará con facilidad los paisajes de Nuba en su imaginación.
¿Si Brianda fuera un personaje de un cuento, cuál sería? ¿Y Lorenzo? ¿Y Tomás?
Brianda, Lorenzo y Tomás podrían ser personajes de cuento: la Cenicienta, el brujo bueno, el príncipe encantado… Pueden ser uno, o incluso un precipitado de todos los protagonistas de los cuentos, como cada uno de nosotros mismos.




























































































