Molist recupera la figura del librero Corró, condenado a la hoguera por la Inquisición
La lucha por la vida
El popular carrer de la Libreteria, que arranca de la plaça Sant Jaume para morir en la Via Laietana, no siempre se llamó así ni fue invadido por el turismo foráneo de playa, paella y sangría. A fines del siglo XV se le reconocía por su denominación original del carrer dels Especiers, donde se extendían paradas cubiertas de vivos colores desde los portales de las casas que exponían diversas hierbas, condimentos… y especies, claro. Pero también había, casi tocando con la misma plaza, la librería de Antoni Ramon Corró, quien efectuaba una importante actividad de importación de manuscritos y quien, junto con su mujer Joana, fue condenado a morir en la hoguera por realizar copias prohibidas en virtud del acto de fe llevado a cabo por la Inquisición. Amargo acontecimiento histórico de la época que aparece novelado con sumo acierto por la rigurosa documentación y la prosa directa de Jordi Molist en Prométeme que serás libre, un conjunto narrativo seductor de un tiempo que despide a la Edad Media y de un espacio mediterráneo en el que florece el Renacimiento. El protagonista que hilvana la novela es Joan Serra, un zagal de doce años que vive feliz con su familia en la aldea marítima de Llanfranc hasta que una galera pirata cautiva a su madre y hermana para esclavizarlas y hiere de muerte a su padre quien, agonizante, exige a su hijo la promesa de luchar por su libertad. Desamparado y asiendo a su hermano menor, Joan arriba en 1484 a una Barcelona hostil en plena crisis del modelo feudal, con un fuerte despoblamiento y con mucha hambre en sus calles. Gracias al comerciante Bartomeu Sastreentra como aprendiz en la librería de los Corró, lo que le permite conocer y enamorarse de Anna, hija de un venturoso joyero. Pero enfrentamientos religiosos, revueltas campesinas, tribuna les de Santo Oficio y un azar caprichoso no sólo lo alejan de su enamorada, sino que lo sientan en el banco de remos de una de las galeras del almirante corsario Bernatde Vilamarí. Ha sonado la hora que marca la lucha en el destino que forja un hombre…o que lo devora sin remisión.
Javier Gutiérrez Carretero, La Vanguardia

















































