Las nuevas distopías

«No sudes. No titubees. No sonrías. Ni llores. No hagas amigos. No llames la atención. Jamás bajes la guardia. Y sobre todo, hagas lo que hagas, no te enamores de uno de ellos.

¿Qué harías para sobrevivir en una sociedad en la que fueras uno de los pocos miembros de la raza humana que no se han extinguido? ¿Cómo esconderías tu verdadera naturaleza ante la raza dominante? Cuando Gene es reclutado para participar en La Caza, patrocinada por el gobierno con el propósito de encontrar a los pocos humanos supervivientes y devorarlos, no sólo debe aprender el arte de la lucha sino también el de esconder su propia humanidad.»

La distopia está de moda. La trilogía de Los juegos del hambre y el éxito de su versión cinematográfica han puesto este género de nuevo en el punto de mira de los lectores. De nuevo, porque siempre ha estado ahí; algunos de los clásicos de la literatura lo demuestran: La máquina del tiempo de H. G. Wells (1895), Un mundo feliz de A. Huxley (1932), 1984 de G. Orwell (1949), Fahrenheit 451 de R. Bradbury, El señor de las moscas de W. Golding (1954) o La naranja mecánica de A. Burgess (1962).

¿Y qué es la distopia? En Wikipedia la definen como «una  utopía perversa donde la realidad transcurre en términos opuestos a los de una sociedad ideal». Se dice que las distopias guardan mucha relación con la época y el contexto histórico-social en las que se conciben; no nos extraña, pues, el resurgimiento de este género en un tiempo tan difícil como el que estamos viviendo actualmente. De ahí que la mayoría de ellas presenten mundos angustiantes en los que los protagonistas se sienten atrapados. De ahí, que el lector quede también preso de la lectura, porque la desazón que le provocan su trama y la congoja de sus protagonistas le agarran por el pescuezo para no soltarlo, que es exactamente lo que rezaba el famoso dictum de Billy Wilder sobre un buen guión cinematográfico: no dar tregua al espectador.

Eso es lo que sucede con las dos novelas distópicas publicadas por Destino este 2012: no dan respiro al lector. La caza de Andrew Fukuda, comparada a Los juegos del hambre, nos presenta un mundo donde los humanos se han extinguido y en el que su protagonista, en una trepidante carrera contrarreloj, intenta salvar su vida y… su humanidad; y Diferente de Robison Wells, una versión moderna de El señor de las moscas, ha sido elogiada por el Publishers Weekly de esta manera: “una escalofriante obra maestra”.

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