Carmen Amoraga: “Vivimos tan deprisa que a veces no tenemos ocasión de entender muchas cosas que nos pasan”

Os invitamos a una lectura reposada y acompañada por la autora, Carmen Amoraga, en el Club de Lectura de El rayo dormido que arrancará el próximo lunes, 18 de junio, en el Facebook de Planetadelibros.com. Indispensable en estos tiempos, un espacio y un tiempo para detenernos a leer, pensar y reflexionar.

 

Carmen Amoraga (Valencia, 1969) advierte al lector al principio del libro: como algunos árboles, los protagonistas de su historia esconden en el fondo de sus almas un rayo dormido que de no ser controlado puede generar un incendio destructor.

La autora te invita personalmente al club de lectura a través de este video:


En El rayo dormido, la finalista de los premios Nadal (2007) y Planeta (2010) rubrica una novela dedicada a todos aquellos que soñaron un mundo más justo, solidario y mejor. Amoraga reinventa la microhistoria de la Nueve, la compañía española que batalló con los aliados y marchó sobre el París liberado en la Segunda Guerra Mundial, “a través de las grandes gestas, llevada cabo personajes anónimos, que sufrían, que tenían miedo, y que aún así, hacían lo que tenían que hacer”.

-¿Todos llevamos un “rayo dormido” dentro?

-Todos llevamos uno: todos hacemos como que no nos afectan cosas que nos pasan, las dejamos guardadas, hasta que salen. No tienen que ser grandes dramas, ni grandes decepciones: una relación que no sale bien, un trabajo que se nos resiste, una pelea, una noticia que vemos por televisión….

-¿De dónde surgió el personaje de Antonio, protagonista de la novela? ¿Tiene algo que ver con este Pablo, al que le dedicas el libro?

-En un principio, la novela sólo iba a tener dos personajes, Natalia y Carmen, dos mujeres jóvenes que sufren las consecuencias de la crisis económica y sentimental que estamos viviendo en estos momentos. Pero entonces conocí a Pablo, un hombre mayor con una larga vida de sacrificios, renuncias, luchas y, sobre todo, de generosidad. Pablo es Antonio Almenar, un personaje que le ha dado un sentido totalmente distinto a la novela. Pablo en realidad no vivió todo lo que vive Antonio, es más joven. Pero me tomé la licencia literaria para poder incluir un episodio tan apasionante como fue el de La Nueve.

-El rayo dormido se aleja de tus novelas anteriores, pura ficción, y aborda acontecimientos históricos. ¿Un reto? ¿ Un homenaje a los que pasan por Historia?

-Dicen que son las historias, los argumentos, los que eligen a los autores.  Yo quería escribir una novela distinta. Quería escribir una novela que tratara sobre cómo explicar tu vida a una persona que no ha sabido nada de ti en mucho tiempo. Ya que un ejercicio así, te sirve en realidad para explicártela a ti misma. Vivimos tan deprisa que a veces no tenemos ocasión de entender muchas cosa que nos pasan.

Una tarde me detuve más tiempo del habitual a hablar con Pablo y me contó muchas cosas de su vida. A la tarde siguiente, me contó sobre un sacerdote de mi pueblo al que mataron en la guerra. Y esas dos historias ya no se me fueron de la cabeza, hasta que las introduje en la novela. Y el cambio de registro ya fue inevitable.

-¿La historia de La Nueve llegó antes o después de encontrar a Antonio?

-Al mismo tiempo. Cuando conocí a Pablo, cuando le conocí más, porque en realidad es una persona a la que he visto durante toda la vida, quise hablar de esa parte de la historia que desconocemos. No me refiero a la historia con mayúsculas, la que está en los libros, sino la que forma parte de las personas reales. Las grandes gestas las han llevado a cabo personas de verdad, que sufrían, que tenían miedo, y que aún así, hacían lo que tenían que hacer.

-El rayo dormido habla de la Guerra Civil en Valencia. ¿Una deuda con tus orígenes, con la generación de nuestros abuelos?

-Sí, pero novelo acontecimientos que, por desgracia, ocurrieron en todo un país: hubo muchos pueblos en los que se produjo una única muerte violenta en tiempos de guerra, no causada por bombardeos, y la víctima siempre era la misma, el cura del pueblo.

En cuanto a la deuda, sí, la hay. Pero es una deuda con las personas, no con una ideología o con un bando o con otro, sino con ese desconocimiento de quiénes son las personas con las que nos encontramos a diario, a las que saludamos, a las que vemos envejecer, a las que no les damos la auténtica dimensión que tienen. Todas estas personas son las que han hecho posible que nuestra vida sea mejor que la de nuestros padres, y que la de nuestros padres fuera mejor que la de nuestros abuelos. Me da mucha pena pensar que no somos conscientes de las historias que guardan las personas mayores que en la frutería piden la compra delante de nosotros, y que en lugar de pensar vaya, qué haría este hombre en la guerra, pensamos venga, que se de prisa en pedir que llego tarde…

Reivincid en ambas partes. Al fin y al cabo la historia la construye las personsaños de dictadura no implica que barbaridades se  cla se-¿Qué hay de ti en el personaje de Natalia, la periodista que reconstruye la historia de Antonio?

Creo que hay un poco de mí en cada personaje. Pero quizá en el de Natalia, la idea de que las personas con las que te encuentras te enriquecen de una manera o de otra, te hacen más sabia, te enseñan a vivir.

-Natalia y Carmen. Un reencuentro en Facebook. Una historia de desamistad…

-Creo que todos y todas pensamos que somos únicos, que lo que nos pasa es único, y en realidad… Somos más parecidos de lo que creemos, funcionamos casi con los mismos códigos y reaccionamos de forma parecida a los mismos estímulos. En el caso de Carmen y Natalia, han pasado años dando por hecho que su interpretación de algo que pasó fue la correcta, sin darse cuenta de que fue solo eso, una interpretación, y han vivido asumiendo cosas que no fueron tal como las vivieron. Creo que eso nos ha pasado a todos y a todas, en algún momento de nuestras vidas.

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