Alberto Garzón Espinosa: “La economía es la excusa de determinados gobiernos para esconder la verdadera naturaleza de sus políticas”

Alberto GarzónMientras la crisis se lleva por delante a gobiernos de media Europa, y la dura recesión económica está poniendo contra las cuerdas a millones de ciudadanos, todavía hay quien no se deja desalentar y mantiene una actitud crítica pero a la vez constructiva. Este es el caso de Alberto Garzón Espinosa, diputado de Izquierda Unida por Málaga, y a sus veintiséis años, el parlamentario más joven del Congreso de los Diputados. Es miembro del Comité Científico de ATTAC y de Democracia Real Ya, y uno de los componentes más destacados de los economistas del colectivo Economía crítica y crítica de la economía, que se ha alineado con los indignados del movimiento 15-M, en cuyas asambleas de Málaga y Madrid participó activamente.

Ahora acaba de publicar Esto tiene arreglo. Un economista indignado en el Congreso, en el que reta a la izquierda a saber leer la jugada del neoliberalismo y canalizar la indignación hacia un objetivo ambicioso: superar el actual sistema económico y político.

¿Cómo nace este libro-manifiesto?

Pretende cumplir un doble objetivo. Primero, es urgente examinar formas de movilización social y política para evitar que quienes gobiernan dejen este país y a la mayoría de su población como tierra quemada.

En Segundo lugar quiere formar al lector. Es decir, quiero ayudar a la gente no familiarizada con la economía a despertar el interés por aprender una ciencia social tan importante como es la economía. Como decía el economista Joan Robinson: “hay que estudiar economía para evitar ser engañados por economistas”.

¿Hay quien trata de tomarnos el pelo?

La economía es la excusa de los gobiernos para esconder la verdadera naturaleza de sus políticas y sus efectos sobre la sociedad. Es importante estar prevenido y alerta ante ello para denunciarlo.

La crisis nos ha hecho muy pesimistas. ¿De verdad que “Esto tiene arreglo”?

Por supuesto. En todo momento de dificultad la sociedad humana ha sabido reponerse y construir alternativas que han permitido avanzar en las condiciones laborales y de vida. Pero es necesario comprender que no habrá salida si mantenemos el rumbo de las actuales políticas, y que para revertirlas es necesaria la implicación de todo el mundo. Aunque a nivel individual nuestro esfuerzo parezca insignificante, en realidad tiene efectos de multiplicación y son requisito indispensable para construir una sociedad más justa.

¿Cuál cree son los motivos de la creciente desafección política y progresiva “indignación” de los ciudadanos, sean del color político que sean?

Hay una sensación lógica de que la “clase política” está desconectada de la realidad social. Y no es un sentimiento sólo circunscrito a España; por todas partes de este mundo se repite ese hecho. En mi opinión no es debido a la existencia de una “clase política” sino a que determinados políticos, los que han estado gobernando, han actuado a favor de intereses como los grandes bancos y grandes fortunas y que desde luego no son los mismos que los de la mayoría de la población. De esa forma se desconecta de la mayoría de la gente. Pero ni todos los políticos son iguales ni la política es sólo el rifirrafe al que nos tienen acostumbrados los partidos dominantes. Política es, incluso, lo que hacemos al debatir con los vecinos.

¿Qué te indigna como ciudadano?

Sobre todo la inmoralidad de quienes aprovechan la crisis para favorecer a los mismos intereses que se beneficiaron de la burbuja inmobiliaria, es decir, los grandes bancos, grandes fortunas y grandes empresas. A la vez que esto sucede la mayoría de la población, desde el joven de alta cualificación hasta el pensionista y pasando por los funcionarios, ven cómo sus impuestos se incrementan y los servicios públicos de los que se beneficia son recortados. Terrible hecho que representa las dos caras de la crisis.

¿Y cómo político? ¿Cuáles deben ser los retos de la izquierda para los próximos años?

En mi opinión la izquierda tiene que comprender que la crisis dispara la frustración de la gente y que esa gente va a buscar respuestas políticas, alternativas y referentes. Es el momento de trasladar a la ciudadanía que nosotros tenemos claramente identificados a los culpables de la crisis y que sabemos también cuál ha de ser la salida a la crisis que no empeore las condiciones de vida de la mayoría. Tenemos que convertirnos en la esperanza política de la gente, es decir, en quienes pueden materializar las políticas que superen esta sociedad injusta.

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