Bicentenario de Charles Dickens

Pocos autores en la historia de la literatura han puesto de acuerdo al gran público y al establishment cultural sobre la excelencia de su obra. Pocos autores han sabido abordar los temas más profundos a través de las historias de extravagantes caballeros, huérfanos perdidos o avaros con el corazón de piedra. Charles Dickens nació en Portsmouth, Inglaterra, un 7 de febrero de 1812, y hoy en día, justo dos cientos años después, el mundo entero sigue descubriéndose ante uno de los maestros indiscutibles de la narrativa de siempre. Sus novelas, publicadas por entregas en los periódicos de la época, se esperaban con la ansiedad y la impaciencia de los grandes acontecimientos. Irónico, preciso y observador, supo diseccionar al detalle las costumbres y la moral de la sociedad que le tocó vivir. En el bicentenario de su nacimiento, hemos querido rendirle un pequeño homenaje. Las editoras del Grupo Planeta nos comentan algunas de sus obras más emblemáticas.

 

Los papeles póstumos del Club Pickwick

La primera novela de Charles Dickens es quizá una de sus obras menos conocidas. Publicada inicialmente por entregas (algo muy habitual en la época), catapultó al joven Dickens a la fama. A diferencia de las obras más populares del autor, Los documentos póstumos del Club Pickwick es considerada como una de las grandes obras cómicas de la literatura inglesa. Dickens es un avispado observador de la naturaleza humana y disecciona todos los estereotipos habidos y por haber de la Inglaterra victoriana; la ironía punzante y su dominio del lenguaje se saborean en grandes dosis a través de estas páginas. Acercarnos a esta obra nos divertirá y nos mostrará un Dickens diferente, pero siempre extraordinario.

Maite Castaño, editora de Austral

 

Cuentos de Navidad

Si existe una época para cada escritor, Charles Dickens, indudablemente, está asociado al invierno y a la Navidad. Sus Cuentos de Navidad es un clásico que acompaña al lector en la temporada de los fríos, las luces, el abeto y los regalos.

Las narraciones que este volumen recoge (algunas en colaboración con escritores de la talla de Wilkie Collins) fueron escritas como números especiales de Navidad y abarcan desde reflexiones íntimas y sentimentales sobre estas fechas a historias puramente dickensianas —con sus fantasmas, espíritus, niños pobres, cementerios, londinenses victorianos— para leer al abrigo de una chimenea, bajo el árbol, mientras fuera cae la nieve lentamente y el lector se imbuye de espíritu navideño. Y así, se encontrará con unos duendes que se llevaron a un sacristán, con un pariente pobre, con un estudiante, con siete vagabundos, con unos náufragos y con unos prisioneros ingleses…

Belén Bermejo, editora de Espasa

 

David Copperfield

¿Quién no conoce la historia de David Copperfield? Ese huérfano, maltratado por su padrastro y por sus profesores, obligado a trabajar en condiciones infrahumanas en el sucio Londres de los inicios de la industrialización, forma parte ya de nuestro imaginario colectivo. En esta novela, además, Dickens nos revela retazos de su vida: como el protagonista, el autor se vio obligado a trabajar desde muy temprana edad en los bajos fondos de la ciudad, también ejerció de aprendiz en un pequeño bufete de abogados, y, finalmente, se dedicó a la escritura.

La grandeza de esta obra radica en la manera magistral en que Dickens, a través del un realismo riguroso, nos adentra en el Londres victoriano de los inicios de la revolución industrial, mientras que David nos susurra al oído sus vivencias, sus miedos y sus deseos, para regalarnos, al final del camino, el destello reconfortante de la esperanza. Sin duda, una obra que merece ser (re)leída dos cientos años después.

Maite Castaño, editora de Austral

 

Grandes esperanzas

Grandes esperanzas es una novela triste condenada a una traducción inexacta de su título original: Great expectations (Grandes expectativas).  Su protagonista Pip, comparte biografía con el joven Dickens y como afirma Andrés Trapiello en el prólogo a esta edición: “Pip fue alguien que nació como todos los de su clase sin ninguna esperanza, aunque un azar, tan inverosímil como todos los azares, le hará albergar algunas expectativas respecto de sí mismo. La novela narra la ascensión desde la nada hasta… la nada”.  Sin embargo, pese a la tristeza que encierran sus páginas, no faltan tampoco momentos de humor, un recurso que un meláncolico como Dickens manejó a la perfección. Quizá la esperanza no sea lo último que se pierda, sino el sentido del humor. De lo que no cabe duda alguna es de que Grandes esperanzas es un clásico que no ha perdido ni un ápice de su vigencia y al que siempre merece la pena volver.

Covadonga D’lom, editora de Backlist

 

 Nuestro común amigo

«No tengo más que una idea, un deseo: ser rica. No veo más que una cosa en la vida: dinero, siempre dinero, y la existencia que el dinero puede proporcionar». Estas palabras son de Bella Wilfer, la atractiva protagonista de Nuestro común amigo, la última novela que escribió Charles Dickens. El autor, con un talante muy propio de la época finisecular, desengañado y pesimista, desmenuza en esta obra las miserias de la sociedad victoriana a través de una herencia.

John Harmon sólo podrá heredar de su padre si se desposa con Bella Wilfer, una joven a la que ni siquiera conoce, y emprende camino a Londres para cumplir su propósito. Sin embargo, en el Támesis aparece un cadáver que la policía identifica como el del señor Harmon, y la herencia pasa a un criado de su padre, un analfabeto que se convertirá en un nuevo rico.

El gran Dickens, perfecto conocedor del alma humana, ofrece en esta obra de manera espléndida el relato de una gran historia de amor y un análisis fascinante de todas las capas sociales de la sociedad inglesa.

Belén Bermejo, editora de Espasa

 

Te invitamos a seguir la celebración del bicentenario #Dickens 2012 en Twitter

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